El Dr. Diego Gracia analiza los “Modelos de consultoría ética” en una conferencia en el Hospital Universitario HLA Moncloa

El Dr. Diego Gracia Guillén, profesor emérito de Historia de la Medicina y Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los grandes expertos españoles en bioética, ha impartido en el Hospital Universitario HLA Moncloa una conferencia sobre los “Modelos de Consultoría ética”.

La sesión, organizada por Fundación ASISA, el Hospital Universitario HLA Moncloa y el Comité de Bioética y Derecho Sanitario Lavinia-ASISA, fue presentada por el Dr. Carlos Zarco, director médico de HLA Moncloa, que dio la bienvenida y presentó al ponente, y la Dra. María Tormo, directora de Planificación y Desarrollo de ASISA, que animó a los profesionales sanitarios presentes a contar con el Comité de Bioética del Hospital Universitario HLA Moncloa.

En su ponencia, el Dr. Gracia realizó un recorrido por la historia de la consultoría ético-clínica desde sus comienzos en Estados Unidos y con el auge de los mismos a raíz del caso de Karen Quinlan, en los años 60, que se resolvió en los tribunales y que sentó el precedente para el desarrollo de los comités de ética y, por extensión, de la consultoría médica. Además de este caso, el movimiento de emancipación de los pacientes, también generó que se crease el primer código de derecho de los pacientes.

Tras situar el comienzo de los comités de ética, el Dr. Gracia explicó los principios sobre los que se asienta la ética médica: el principio de beneficencia, (hacer el bien y no hacer el mal), aunque para el especialista la problemática surge en “si es posible hacer el bien al otro en contra de su voluntad”; el principio de autonomía del paciente; el principio de maleficencia (“yo no puedo hacer mal a otro aunque me lo pida, pero no puedo hacer bien a otro si éste no me lo pide”); y el principio de justicia. A partir de ellos, explicó que, una vez que se empieza a tener en cuenta la autonomía del paciente, comienza a generarse un cambio en la forma de proceder de los profesionales médicos y en la relación con sus pacientes que dio origen a diversos conflictos en casos médicos, por lo que la Asociación Americana de Hospitales estableció que todos los hospitales deberían contar con un comité de ética asistencial para poder gestionar este tipo de cuestiones antes de llegar a los tribunales. Este planteamiento se extendió posteriormente al resto del mundo.

Para el Dr. Gracia los comités de ética tienen tres objetivos claros. El primero de ellos es la educación, “ser una punta de lanza en la institución para introducir una nueva filosofía de relación clínica”. El segundo se centra en ayudar a las personas que tienen problemas en la toma de decisiones, o lo que se llama análisis de caso. Mientras que el último, y más complicado, se centraría en realizar protocolos de actuación o guías para aquellos casos o conflictos que más se repiten.

De los comités éticos al consultor ético
En su ponencia, el Dr. Gracia explicó que el comité de ética está formado por un grupo de diez a quince personas que se reúnen para tratar casos de conflicto, aunque señaló la dificultad para reunir a tantas personas para casos verdaderamente urgentes. Por este motivo surgen los mini comités o una sola persona, con una formación especial, que toma decisiones que reporta al comité principal. Así surge la figura del consultor, “una persona con formación específica y que informa de sus decisiones al Comité, que realiza el control y revisión de las decisiones que el consultor haya tomado”.

Para el Dr. Gracia, el consultor ético tiene una serie de ventajas, entre las que mencionó “la rapidez, la interconsulta y que se desplaza al lugar donde está el paciente, lo que le permite hablar con la persona responsable de la asistencia, hablar con el paciente, con los familiares y estudiar la historia clínica. Es una exploración del caso muy diferente y más fiable de la que hace el comité”. En la actualidad esta figura está establecida en muchos países y es necesario contar con una acreditación para ejercer de consultor. En España, Castilla y León y Andalucía cuentan con un concurso al que concurren los miembros de los comités de ética que quieran realizar un curso especial de formación de consultores y, finalmente, el comité regional de bioética es quien les acredita, según explicó.

Finalmente, el Dr. Gracia resaltó la necesidad de controlar los sesgos de valor por parte de los profesionales. “Es necesario deliberar sobre los valores, ver si hay un conflicto de valores, qué salidas tiene, como mínimo dos, pero también hay que tener en cuenta el sesgo de decisión, no solo de valoración”. Y concluyó que “la consultoría y los comités van a promover la calidad en la toma de decisiones en una institución. No es ética todo lo que lo parece pero cuando la ética suena adecuadamente en una institución es una bendición, porque supone una nueva filosofía que permite implementar la calidad de las decisiones y la satisfacción de los profesionales y de los pacientes”.

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