N87 | Sorita: La Balma… y mucho más

Situada al norte de la Comunidad Valenciana, este pequeño municipio de origen árabe pertenece a la comarca de Els Ports, a 124 km de la capital provincial, Castellón de la Plana. Entre los alicientes para visitar esta población, están las preciosas vistas que ofrecen sus rutas, destacando, el Santuario de la Virgen de Balma, que está ubicado a tan sólo tres kilómetros del casco urbano.

Para conocer la historia de Sorita hay que remontarse a las tradicionales aldeas de Morella. Con un origen confuso, algunas fuentes consideran que Blasco de Alagón, uno de los conquistadores de Morella, donó esta localidad a Poblar a Andreu de Peralta en el año 1233, y otras que fue el mismísimo rey Jaime I quién lo hizo en 1253. Finalmente en 1367, el señorío de los Heredia la vendería a los Jurats de Morella, ciudad que mantendría su jurisdicción hasta su independencia municipal en 1691.

Durante la Guerra Civil, tanto Sorita como los pueblos colindantes se vieron afectados por los continuos combates que se llevaron a cabo. Como consecuencia, en los montes del terreno se pueden ver trincheras con abundante munición esparcida, siendo uno de los puntos que todo visitante debe ver.

Esta localidad cuenta con bellos parajes naturales, en las inmediaciones del río Bergantes y en la montaña de Sant Marc, como La Fuente de la Veana, el Pinar de los Buenos Mozos o el Barranco de los Pardos. Si buscas relajarte y disfrutar en la naturaleza, Sorita es un lugar idóneo ya que dispone de diferentes casas rurales ubicadas en plena naturaleza para poder practicar senderismo y descubrir sus bellos paisajes.

Uno de los monumentos más importante de su arquitectura religiosa es la iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen que data del Siglo XVIII, y en el que se pueden contemplar pinturas del siglo XIX. Destaca su majestuosa torre-campanario de 30 metros de altura así como, su fachada que al igual que el macizo y cuadrado campanario, da de frente a la Plaça d’El Dau y es de sillares de piedra. Por otro lado, la localidad cuenta con los restos de un castillo, que se identifica con la casa señorial de los Peralta, aunque en la actualidad está fundido con otros edificios, aún se puede ver su impresionante fachada, la torre y parte del arco principal.

Pero el Bien de Interés Cultural (BIC) más visitado de Sorita es el Santuario de la Virgen de Balma o más conocido como el “Santuario de los Endemoniados”, convertido en un destacado lugar de peregrinaje por sus ritos y curaciones a personas enfermas. Esta cueva situada al norte de la población y junto al río Bergantes, tiene una curiosa leyenda que se remonta al año 1308, cuando un pastor de un pueblo próximo se le aparece la virgen en un barranco. Aunque este santuario siempre ha estado relacionado con brujas, exorcismos y rituales paganos, también llama la atención de todo aquél que lo visita su arquitectura y su fascinante belleza natural.

El santuario fue construido en 1667 y está formado por una iglesia y una hospedería que actualmente ha sido restaurada y convertida en un restaurante. Su fachada compuesta por balcones, hacen único este lugar. Es desde el restaurante donde se accede a la Ruta Alargada, que bordea el precipicio sobre el cauce del río y sirve de acceso a la ermita. Cada 8 de septiembre, centenares de peregrinos visitan el santuario para vivir los actos que conmemoran la aparición de la Virgen de La Balma.
Situado en una de las calles principales de Sorita, el Fornt de Dalt es sin duda otro de los monumentos de visita obligada. Se trata de un antiguo edificio que alberga un horno de origen musulmán. Según cuenta la historia, antiguamente los vecinos acudían a éste para amasar y hornear sus panes. Actualmente es una propiedad privada y sólo se usa para las fiestas de Sant Antoni.

La Fiesta de Sant Antoni es típica de la comarca de Els Ports, y se realiza en enero con una tradicional hoguera en la plaza de la iglesia y el reparto de “coquetas”. Éstas son elaboradas por las mujeres del pueblo, de manera artesanal, en el antiguo horno de la localidad.

En cuanto a la gastronomía, esta basada en los productos tradicionales provenientes de la tierra, siendo su plato principal es l’Olla o les Pilotes de Carnestoltes. Y para ponerle el toque dulce a la visita, no puedes olvidar degustar las pastas típicas elaboradas para Sant Antoni, las “coquetes”, una masa rellena de confitura de calabaza así como las frutas del Bergantes.

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