El confinamiento se hace sentir en las principales líneas de aseguramiento

Los ingresos de las aseguradoras por primas a cierre del segundo trimestre de 2020 se situaron en 29.952 millones de euros, un 11,12% menos que un año atrás. El descenso se debe, principalmente, a la paralización económica generada por las medidas adoptadas para contener la COVID-19. Es importante destacar que el sector asegurador ha seguido prestando servicio a sus clientes durante los meses de confinamiento y preserva unos niveles de solvencia elevados que superan con creces las exigencias que marca la regulación.

De los ingresos logrados hasta junio, 19.074 millones de euros correspondieron al ramo de no vida y los 10.878 millones restantes al de vida, según muestran los datos provisionales recabados por Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA). Las líneas de negocio que más han acusado el cambio de ciclo han sido los seguros de vida, automóviles y diversos.

La facturación del negocio de vida, reflejada en los ingresos por primas, menguó al cierre del segundo trimestre un 26,02% en términos interanuales. Este descenso se ha hecho sentir en el volumen del ahorro gestionado a través de seguros, que ha dejado de crecer. Las provisiones técnicas alcanzaron los 193.589 millones de euros a cierre de junio, un importe parecido al de un año atrás.

El negocio de automóviles ha anotado por su parte un descenso de sus ingresos del 2,95%, hasta los 5.694 millones. Esa caída acusa, especialmente, la paralización en la venta de vehículos. A cierre de 2019, en comparación, crecía a una tasa del 1,52%. Los seguros diversos han presenciado un giro, si cabe, más pronunciado. Su facturación cayó un 1,70%, hasta los 4.698 millones. Pero es que al acabar el pasado ejercicio avanzaban a un ritmo del 3,95%. Bajo los términos “seguros diversos” y “resto no vida” (ver tablas 2 y 3) figuran las protecciones más ligadas a la actividad económica.

A pesar de los descensos experimentados por autos y diversos, la facturación del ramo de no vida se ha mantenido en positivo gracias la inercia de crecimiento registrada en enero y febrero, y al aguante de las restantes líneas de negocio. Los seguros que protegen inmuebles crecieron un 2,86%, hasta los 3.988 millones, si bien ya se percibe una moderación significativa de este negocio. Entre tanto, la partida de seguros de salud repuntó un 4,97% a cierre de junio, hasta los 4.694 millones. Es importante tener en mente que sobre las cifras de salud inciden tanto el hecho de que el volumen de asegurados creció un 3,6% a lo largo de 2019, como que los ingresos provenientes de los contratos bienales con las mutualidades de funcionarios se han computado al arrancar 2020.

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