El prestigioso bioeticista Mark Siegler analiza “Las contribuciones de la ética clínica al cuidado del paciente” en la segunda Conferencia Magistral ASISA de Bioética


El bioeticista norteamericano Mark Siegler ha sido el invitado en la segunda “Conferencia Magistral ASISA de Bioética” celebrada en el Hospital Universitario HLA Moncloa, donde ha pronunciado una ponencia sobre “Las contribuciones de la ética clínica al cuidado del paciente”. El Dr. Siegler, médico especialista en medicina interna, catedrático de Medicina y Cirugía en la Universidad de Chicago y uno de los referentes mundiales en el ámbito de la bioética, hizo un repaso sobre el desarrollo histórico de la ética clínica, explicó sus fundamentos y subrayó la importancia de que la ética médica clínica sea practicada y aplicada por los médicos en el cuidado de sus pacientes.

Mark Siegler fundó el Centro MacLean de Ética Médica Clínica de la Universidad de Chicago en 1983, uno de los primeros centros de bioética del mundo. Su misión es mejorar la atención a los pacientes, fortalecer la relación médico-paciente y mejorar la comunicación y la toma de decisiones entre pacientes y clínicos a través de programas docentes y de investigación. Ha publicado más de 215 artículos en revistas, 65 capítulos de libros y cinco libros. Su libro de texto, en coautoría con Albert Jonsen y William Winslade, “Ética Clínica: un enfoque práctico para decisiones éticas” (actualmente 8ª edición, 2015), ha sido traducido a ocho idiomas y es utilizado por profesionales de la salud de todo mundo.

La importancia de la ética médica
En su intervención, el Dr. Siegler, considerado uno de los principales especialistas en ética médica de Estados Unidos y representante destacado del casuismo y de la ética clínica aplicada a la práctica cotidiana, analizó las tres razones para la creciente importancia de la ética clínica en el mundo. La primera de ellas se centra en la investigación médica y la necesidad de proteger a los seres humanos. Este esfuerzo comenzó con el reconocimiento de que hubo abusos en el contexto de la investigación médica durante la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo en el trabajo de los médicos nazis. Tras ser juzgados en Nuremberg, se desarrolló el llamado código ético de Nuremberg de 1947, que ha sido la base de todos los códigos éticos de investigación posteriores. Especial relevancia tuvo la publicación de la Declaración de Helsinki de 1964, por parte de la Asociación Médica Mundial, considerada el primer código de ética de la investigación y que se convirtió en la base de todos los estándares internacionales para la investigación humana.

La segunda de las razones para la importancia que cobra la ética médica es lo que el Dr. Mark Siegler llama “un enfoque mundial en la investigación médica en la protección de los derechos de los sujetos humanos”. Tras la II Guerra Mundial, en Estados Unidos y en Europa, creció una nueva forma de entender los derechos civiles, los raciales, los de los estudiantes, los de las mujeres y también los derechos del paciente. Estos cambios en la relación con el paciente incluyeron: la importancia de decir la verdad a los pacientes sobre su diagnóstico; la importancia de obtener el consentimiento informado de los pacientes antes de tratarlos; y el movimiento general de la medicina paternalista-autoritaria hacia la medicina basada en los valores, preferencias y derechos de los pacientes.

La tercera razón que explica la importancia de la ética médica está relacionada con los avances científicos que curan la enfermedad y retrasan la muerte, como la cirugía cardíaca, trasplante de órganos o los tratamientos para el cáncer, que cambian la medicina pero que también generan nuevas consideraciones éticas.

Objetivos de la ética médica clínica
El Dr. Siegler continuó su explicación definiendo los objetivos de la ética médica clínica, una disciplina que nace en los años 70 en la Universidad de Chicago y que se resumen en: mejorar la atención y los resultados del paciente; proteger a los pacientes vulnerables; respetar los valores del paciente; y disminuir el sufrimiento moral de los médicos cuando se enfrentan a problemas clínico-éticos. Esta disciplina, según el Dr. Siegler, ha contribuido a la atención al paciente ya que “ayuda a cambiar la medicina de un modelo paternalista a un nuevo modelo de autonomía y toma de decisiones compartida; preserva el enfoque de la atención en la relación médico-paciente; proporciona un visión útil y estructurada para la toma de decisiones éticas; y brinda servicios directos a los pacientes a través de comités de ética y equipos de consulta ética”. Además, subrayó la importancia de que la ética médica clínica sea practicada y aplicada por los médicos en el cuidado de sus pacientes, ya que es una rama más de la medicina y que, para ejercer la medicina de manera competente, es necesario “conocer y aplicar los elementos básicos de la ética clínica, tales como decir la verdad; consentimiento informado; cuidado al final de la vida; confidencialidad y privacidad; ética de la investigación y la importancia de la relación médico-paciente”.

Tras analizar la evolución histórica de la relación médico-paciente en diferentes fases (paternalista, autonomía del paciente y toma de decisiones compartidas), el Dr. Siegler relató su experiencia, a principios de los años 80, para resolver la problemática sobre quién tiene el derecho a determinar las metas y preferencias del paciente y quién tiene el poder para tomar las decisiones. “En ese momento, reconocí que las aparentes tensiones entre médicos y pacientes que se reflejaban en los debates sobre el paternalismo médico y la autonomía del paciente no eran una descripción exacta de la mayoría de los encuentros médicos, pero basado en mi trabajo clínico como médico, esta tensión entre el médico y el paciente parecía artificial y ciertamente no reflejaba mis propias experiencias en el cuidado de los pacientes ya que el médico y el paciente trabajan juntos en un proceso de toma de decisiones compartida”, ha explicado.

Basado en esta experiencia, desarrolló un modelo que lograse un punto intermedio entre el paternalismo médico y la autonomía del paciente. El Dr. Siegler explicó que este modelo de toma de decisiones compartidas se basa, en gran medida, “en la comunicación, el debate y la negociación entre el médico y el paciente” y permite introducir mejoras en la atención al paciente como, por ejemplo: mayor confianza de los pacientes en sus médicos; mejora la cooperación de los pacientes en los planes de tratamiento acordados con su médico; toma de decisiones financieras apropiadas entre médico y paciente; mayor satisfacción de los pacientes en cuanto a su cuidado; y mejores resultados en una serie de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, úlcera péptica y artritis reumatoide.

Preservar el enfoque de la atención en la relación médico-paciente
A pesar de los cambios que han introducido las nuevas tecnologías y la historia clínica electrónica en la relación médico-paciente y de que, en la actualidad, se ha calculado que los médicos dedican entre el 50 y el 70% de su tiempo a trabajar con la historia clínica electrónica en lugar de interactuar con los pacientes, para el Dr. Siegler es importante preservar el enfoque de la atención en la relación médico-paciente. Y afirma que es posible que los médicos puedan practicar la medicina personal y humana en una era de expansión de la tecnología médica, centrándose en tres razones: “la medicina sirve a una necesidad humana universal e inmutable; ayudar a los pacientes es su objetivo inmutable; y la mayoría de la ayuda médica se brinda dentro de la relación médico-paciente”.

En este sentido, el Dr. Siegler explicó que las cuatro consideraciones en las que los médicos deberían pensar para tratar de tomar buenas decisiones entre ellos y sus pacientes se resumen en los datos médicos, las preferencias del paciente, la calidad de vida y otras consideraciones externas, entre las que citó, por ejemplo, los costes.

Para terminar su intervención el Dr. Siegler destacó la forma en que la ética clínica brinda servicios directos a los pacientes mediante la organización de comités de ética y equipos de consultoría en ética. En síntesis explicó que “las consultas y comités de ética pueden cumplir cinco funciones: educar al personal; establecer políticas institucionales; proporcionar un mecanismo no judicial para la revisión y resolución de casos que involucren conflictos; y para influir directamente en las decisiones de atención del paciente”.

Esta conferencia ha sido organizada conjuntamente por el Comité de Bioética y Derecho Sanitario de ASISA-Lavinia y la Fundación ASISA. Junto al Dr. Siegler, el acto contó con la presencia de la Dra. María Tormo directora de Planificación y Desarrollo de ASISA, y.del Dr. Enrique Galindo, subdirector Médico del HLA Moncloa.

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