Hermandad y profesionalidad

Por Ignacio Soriano, Presidente del Consejo de Colegios de Mediadores de Seguros de la Comunidad Valenciana

Tenemos muy recientes las vacaciones estivales, un paréntesis que sin duda es merecido y que resulta imprescindible para desconectar de nuestra rutina diaria y cargar las pilas de cara a un nuevo ejercicio que se nos presenta lleno de retos a superar. Este verano que estamos dejando irremediablemente atrás ha tenido, como es tradicional, un sentido muy señalado para el sector asegurador y para los Mediadores en particular, ya que el 27 de junio se celebra la onomástica de la Virgen del Perpetuo Socorro. Y en la Comunidad Valenciana, así como en otras muchas zonas de España, tiene su plasmación en forma de actos colegiales en Valencia y Castellón.

Ambos actos significaron un reencuentro con compañeros y con los representantes de las entidades aseguradoras, en un clima distendido y proclive a las conversaciones y cambios de impresiones sobre nuestro sector. En esta ocasión hay que dar las gracias a D. Jesús Valero por su asistencia y sus cálidas palabras de apoyo a la Mediación. Valero asistió en nombre del Director General de Economía, a quien sus compromisos impidieron asistir a ambos actos, pero con quien desde el Consejo tuvimos oportunidad de departir e intercambiar impresiones, como se informa en las páginas de este mismo número de la revista.

En este tipo de actos siempre hay momentos muy esperados por su significado. En este sentido, quiero felicitar a Liberty y Fiatc, Premios Casco y Rotllo, por su trabajo a favor de la Mediación, que se ha visto recompensado con estos galardones. La felicitación también ha de ir necesariamente hacia las nuevas generaciones que estudian en los respectivos Cursos Superiores de Seguros y a los nuevos colegiados. Ellos son la fuerza que nos va a permitir poner en valor nuestro papel como asesores de nuestros clientes. Y si hay un momento especialmente emotivo es el homenaje a los colegiados que han cumplido 25 años tanto en Valencia como en Castellón. Ellos son la prueba de compromiso y acumulan una valiosa experiencia de la que todo el colectivo nos hemos de servir para mejorar y avanzar. Y dentro del apartado de homenajes, permítanme que haga una mención especial a D. Julio Herrero, Premio l’Estimat del Colegio de Valencia y compañero en las tareas de colegiales, que es todo un ejemplo de la integridad, profesionalidad y calidad humana que todo Mediador debe aspirar a tener.

Dejando aparte los actos patronales en Valencia y Castellón es de justicia recordar el acierto de la convocatoria de los Desayunos que el Colegio de Alicante viene realizando en los últimos dos años, y de cuya celebración en Alicante y Benidorm tenemos cumplida reseña en este número. Es de justicia dar la enhorabuena a D. Eusebio Climent y a toda la Junta de Gobierno de la institución colegial alicantina por esta ejemplar iniciativa.

Todo lo relatado confluye en una idea: la unión y el hermanamiento entre todos los Mediadores de Seguros. Juntos es mucho más fácil hacer frente a los retos, por complicados que éstos sean. Persistamos en esta idea y demostremos a la sociedad nuestros valores y profesionalidad.

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