N92 | “La economía necesita certezas y seguridad, y el seguro es el garante de ello”

Rafael Climent es conseller de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, y cuenta con la competencia de supervisión de los mediadores de seguros valencianos. De ello y de los retos de la economía valenciana habla en esta entrevista exclusiva.

Cuando estamos a pocos meses del final de la legislatura, ¿cuál es el balance que realiza de este periodo?
En estos momentos, en los que hemos presentado los presupuestos para 2019, supone el cierre a un periodo del que nos podemos sentir satisfechos. En ellos se reflejan los proyectos que sustentan y consolidan el impulso en la transformación del modelo productivo bajo la premisa de ofrecer estabilidad, continuidad y confianza a los agentes económicos y las empresas, así como dar respuesta a las personas que buscan un puesto de trabajo o bien iniciar una actividad emprendedora.
En definitiva, el trabajo de todo el equipo de la Conselleria d’Economia Sostenible es propiciar la cohesión social, porque sólo una sociedad justa puede asegurar la sostenibilidad del crecimiento a medio y largo plazo. Porque son las personas, en definitiva lo que llaman la inversión en capital humano, lo que determina nuestra capacidad de desarrollo actual y potencial. No tenemos tiempo que perder, ya que la crisis y las políticas de recortes aplicadas, sobre todo en el gasto público dedicado a las personas, nos han hecho perder puntos de cohesión social, que han provocado lo que se conoce como una década perdida en este sentido.
Nosotros pensamos que las instituciones políticas y económicas, deben jugar un papel importante en la consecución de una sociedad más inclusiva y más sostenible.
Por ello desde la conselleria de economía sostenible estamos trabajando en una estrategia de reindustrialización, que constituye el principal objetivo de nuestra política, y que está sustentada en el plan estratégico de la industria valenciana, cuyo objetivo fundamental es mejorar la competitividad del sector manufacturero, mediante la apuesta por una industria del conocimiento, tecnológicamente avanzada, donde el talento sea el verdadero generador de valor añadido.

¿Cuáles son los ejes principales de la acción de la Conselleria en estos años?
Nuestra motivación principal, la mía y la de todo el equipo con el que trabajo en la Conselleria, es dar vuelo a la transformación de nuestra economía hacia una economía del conocimiento, con mayor aportación de los activos intangibles y con la sostenibilidad económica y social como bandera. Y esta transformación pasa por la reindustrialización de la economía valenciana, sustentada en el Plan Estratégico de la Industria Valenciana, la apertura y la internacionalización, la innovación, el apoyo al empleo estable y de calidad así como a los autónomos, emprendedores y pymes, el cambio de modelo energético para pasar a uno más sostenible y un modelo de comercio equilibrado.
Otra de las prioridades es poner el foco en nuestros sectores productivos, como medio para fomentar la competitividad de las empresas valencianas, el desarrollo económico y la creación de empleo, todo desde la perspectiva de la sostenibilidad y el bienestar de las personas. Es vital mejorar la forma en que producimos, teniendo en cuenta las mejoras organizativas y de gestión de las empresas, y que su estrategia de competitividad, no puede basarse, en un entorno europeo, en recorte de salarios, sino que es imprescindible mejorar en innovación y en productividad.
Ahora bien, quiero remarcar que la implementación de una estrategia de este calado, y más después del período del que veníamos marcado por la especulación y la desigualdad, es un camino sostenido, a medio y largo plazo. No hay atajos. Pero ya hemos iniciado el camino, que es lo que más cuesta, y esto se refleja en la evolución económica crecientemente positiva.
Además, debemos continuar incidiendo en políticas que ayudan a reducir más rápidamente la tasa de paro, la temporalidad, y aumentar la productividad de la economía para reducir la desigualdad y la mejora de las condiciones de vida de las valencianas y valencianos.
Por lo tanto, todavía queda mucho por mejorar, y estoy seguro, y lo digo con humildad por una parte, y también con sentido positivo, que nuestra acción de gobierno, con una perspectiva a futuro, de luces largas, está contribuyendo al desarrollo sostenible de nuestra economía.
La economía valenciana tiene muchos retos por delante, y uno de los más recientes es el de la cuarta revolución industrial, que afectará a todos los sectores económicos, incluido el seguro.

¿Estamos preparados para sus consecuencias?
La llamada cuarta revolución industrial o Industria 4.0, basada en la utilización creciente de las nuevas tecnologías digitales, está transformando de manera profunda la estructura productiva, y toda iniciativa para analizar esta realidad y sus incontestables efectos futuros, es siempre una aportación de valor añadido.
Pensemos en el Internet de las cosas, el Big Data (que ya se está aplicando en el sector asegurador), los traductores automáticos, el comercio online, los sistemas automatizados de atención al cliente, la banca virtual, etc. Existe una enorme cantidad de estudios sobre este cambio disruptivo, muchos de ellos pesimistas, que predicen altos porcentajes de destrucción de empleos debido al cambio tecnológico y, además, en un relativamente corto período de tiempo.
No obstante, y sin minimizar este factor negativo, considero que no será nada desdeñable el impacto positivo en términos de nuevos bienes, servicios e innovaciones del avance tecnológico y el ajuste de la economía en cuanto a diversificación de nuevos sectores, negocios y ocupaciones para poder cubrir una demanda de servicios previamente no satisfecha, como ya ha ocurrido en otros momentos históricos.
Por otro lado, hay que tener muy en cuenta que el cambio tecnológico no beneficia por igual a todas las empresas. Por ello, es imprescindible articular políticas que nos ayuden a estar en el tren de los países punteros en el desarrollo de las Nuevas Tecnologías Digitales, como las que el IVACE está implementando con, por ejemplo, el Plan de la Industria 4.0 para impulsar la transformación digital de nuestro modelo productivo hacia una nueva industria inteligente, sostenible e integradora.

Uno de los grandes problemas de la Comunitat Valenciana es la tasa de paro. ¿Qué acciones se están llevando a cabo para propiciar el aumento del empleo?

El empleo es una de las máximas prioridades de este Consell. Por ello hemos transformado completamente el antiguo SERVEF, que ahora se denomina LABORA. No sólo es un cambio de marca estético, es un cambio estructural que busca que la aplicación de las políticas activas de empleo sea más eficaz y eficiente, debemos ser capaces de aumentar el impacto de nuestras actuaciones y estar en permanente conexión con la ciudadanía y empresariado, para revertir más valor en el mercado laboral. Así, desde el Consell apostamos por la potenciación del capital humano como factor estratégico de competitividad y como herramienta de reciclaje profesional hacia nuevos yacimientos de empleo.
Hemos aumentado los fondos para fomentar la contratación de personas pertenecientes a colectivos de difícil inserción laboral, así como los destinados a la contratación con perspectiva de género para facilitar el emprendimiento y la empleabilidad de las mujeres. A través de los Planes Avalem (Avalem Joves, Avalem Experiència y Avalem Territori) estamos apoyando la contratación de los colectivos más desfavorecidos (personas jóvenes, personas en riesgo de exclusión social, personas paradas de larga duración y mayores de 45 años), para la realización de actividades remuneradas de interés general, con 92,3 millones sólo en 2018. También potenciamos el emprendimiento innovador, y continuamos apostando por los programas de formación para personas en paro y ocupadas, y apoyamos la realización de acciones formativas dirigidas preferentemente a parados en materia de I + D + i con los diferentes Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana.

Durante su prolongada etapa como alcalde de Muro hizo bandera de la Economía del Bien Común, caracterizada por sus principios éticos. Más allá del debate sobre su implementación o no, ¿hace falta aplicar más ética en la economía?
Sin ninguna duda. La economía debe guiarse por factores de sostenibilidad no solo económica, sino también social, y en este aspecto juega un papel primordial. Y es que la economía o es social o no es economía, ya que en el fondo tiene que ver con las personas y su bienestar.
En la última década hemos sufrido una gravísima crisis económica, que ha tenido enormes consecuencias sobre la producción, el comercio, el empleo y el bienestar de las personas.
Si bien es cierto que hoy en día los datos macro-económicos nos permiten hablar de un crecimiento de la producción, todavía permanecen importantes secuelas en nuestra sociedad, que ha sufrido empobrecimiento, paro y aumento de la desigualdad. Es evidente que la salida de la crisis se ha sustentado sobre una devaluación de las condiciones de trabajo de los trabajadores y trabajadoras.
Desde el Consell tratamos de priorizar una sociedad donde las personas sean el centro de actuación y donde puedan desarrollar su rol de la mejor manera posible para tener una vida digna y sostenible. El reto es crear valor económico al mismo tiempo que valor social. La ética es rentable, y se debe acompañar de participación, transparencia, cooperación, solidaridad, innovación, sostenibilidad y dignidad humana y justicia social. El reto, en definitiva, es conseguir una economía al servicio de las necesidades humanas y el respeto a la naturaleza. Y no al revés.
La Conselleria tiene las competencias de supervisión de los mediadores de seguros de la Comunitat Valenciana. ¿Cuál es la consideración de la Conselleria con respecto a este sector?
Tal como comenta, la Generalitat Valenciana asumió las competencias por Real Decreto 847/1999 de 21 de mayo, sobre traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado a la Comunidad Valenciana en materia de mediadores de seguros. Como sabrán, la competencia de la Generalitat se extiende sobre aquellos mediadores cuyo domicilio y ámbito de operaciones se circunscriban al territorio de la comunidad autónoma, que en estos momentos se mantiene en el entorno de los 600 inscritos.
En este sentido, me gustaría destacar la excelente tarea que está llevando a cabo el director general de Economía, Paco Álvarez, quien me consta que tiene una excelente relación con el sector, así como la que lleva a cabo el jefe de la Unidad de Mediación en Seguros Privados, Jesús Valero. Más allá de ser un supervisor es un garante del buen nombre de la actividad, es decir, un aliado para los mediadores, que vigila no haya ovejas negras en la actividad.
Los mediadores de seguros tienen un aliado en la Conselleria tanto para cuidar de la integridad de la actividad como para ser el altavoz de sus reivindicaciones de cara a cambios legislativos como los que supondrá la nueva Ley de Distribución de Seguros. Me consta que tanto Paco como Jesús han recogido las inquietudes del colectivo en este sentido, y trataremos de que se reflejen en el articulado final de la Ley, cuyo anteproyecto está en el Congreso.

¿El seguro tiene una función social en la economía?
Sin ninguna duda. Más allá de las cifras por todos conocidas y del peso evidente que tiene en el PIB de la Comunitat Valenciana hago mías las palabras de Paco Álvarez, que no se cansa de subrayar la labor social que el seguro y, más concretamente, los mediadores, tienen en la economía. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, ya que la economía necesita certezas y seguridad, y el seguro es el garante de ello. Si nos fijamos en lo concreto vemos que un siniestro en una empresa puede ser el final de la actividad, con el enorme impacto que eso implica en la economía tanto de los propietarios como de las personas trabajadoras, y también de toda la actividad indirecta que genera. El seguro ayuda a que esto no sea así. Hemos visto multitud de ejemplos a lo largo de la historia, tanto de siniestros derivados de robos o incendios hasta los provocados por desastres naturales, que por desgracia tan bien conocemos en la Comunitat Valenciana.
Además, en cualquier ámbito de la economía el factor humano es básico, y mucho más en el sector asegurador. Un buen asesoramiento, basado en el conocimiento de las necesidades del cliente, es básico para una correcta gestión de riesgos. Y quién mejor que un mediador de seguros para llevar a cabo esta tarea de asesoramiento. Vuelvo a citar a Paco Álvarez: los seguros no se venden como si fueran churros, y los mediadores deben aprovechar esa ventaja competitiva y comunicarla a sus clientes. Con las adaptaciones necesarias a los cambios legislativos y de mercado, estoy convencido de que la actividad de mediación tiene un gran futuro por delante.

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