Los expertos insisten en que será necesario invertir en productos complementarios a la pensión pública

Logo_E&V_abrev_hrEn el marco del IV Congreso Dependencia y Calidad de Vida que ha tenido lugar estos días en Barcelona, organizado por la Fundación Edad&Vida, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona y el IMSERSO, también ha habido tiempo para tratar el tema de “La capacidad económica de las personas mayores y su contribución a la financiación de los servicios de garantía pública”, durante la Sesión Paralela 6, presidida por el Miembro de la Fundación Edad&Vida y Director de Sanyres, Ramón Berra, quien ha considerado de “obligado interés” debatir sobre las pensiones y su financiación en un momento en el que la crisis y la evolución demográfica “obligan a una búsqueda de alternativas” para asegurar el cobro de prestaciones a las personas mayores en el futuro. La sesión estuvo moderada por el Secretario General de IDIS, Juan Abarca.

En ella intervinieron diferentes profesionales del mundo financiero que pudieron aportar su visión a este tema. En primer lugar intervino José Enrique Devesa, Profesor de la Universidad de Valencia y Miembro del Comité de Expertos sobre pensiones impulsada por el Gobierno, que habló sobre si “¿Puede la pensión pública continuar siendo la principal fuente de renta de las personas mayores?”

Devesa describió los dos índices a partir de los cuales se calcularán las futuras pensiones: el Factor de Equidad Intergeneracional (FEI), que actúa sobre el cálculo de la pensión inicial de jubilación y la corrige por el aumento de la esperanza de vida respecto a un año base; y el Factor de Revalorización Anual (FRA), que determina el crecimiento anual equilibrado de todas las pensiones de acuerdo con los ingresos y gastos disponibles del sistema público de pensiones. Sobre el FEI destacó, como “buena noticia”, que su valor será menor que uno y que se espera que éste produzca una disminución de la pensión inicial de un 0’5%-0’6% cada año y que, “a legislación constante, basta con que la base reguladora crezca en términos reales por encima del FEI para que la pensión inicial aumente en términos reales, que es lo que ha ocurrido en los últimos años”.

En relación al FRA, el Profesor Devesa señaló que, para que las pensiones no sufran oscilaciones importantes “los ingresos deben ser igual a los gastos, con lo que se asegura evitar problemas en el ciclo económico y que no haya problemas de sostenibilidad”. La previsión de este experto es que “la pensión inicial no baje mucho por la aplicación del FEI (0,31% anual), aunque sí que puede descender su valor por la entrada en vigor en su totalidad en 2027 de la Ley 27/2011 y por otras medidas futuras”.

En este sentido, pasará a tener “una importancia mayor” la revalorización anual (FRA) que se aplique, aunque la pensión inicial será “un elemento a considerar”. Aunque Devesa apuntó que “es difícil saber la pensión que nos puede quedar”, recomendó “obtener información de cuál puede ser la pensión inicial (a partir del año que viene se informará a los mayores de 50 años de este dato), compararla con la cuantía estimada para mantener el nivel de vida actual y obtener qué cantidad tendremos que ahorrar anualmente hasta el momento de la jubilación”. En función de esta información, José Enrique Devesa aconseja “elegir la mejor alternativa de inversión entre planes de pensiones y planes de previsión de asegurados; planes individuales de ahorro sistemático, hipotecas inversas u otros productos financieros o de seguros”.

Por su parte, Dave Hodges, Director de Relaciones con el Cliente y Servicios de Zurich Corporate Saving, habló de los “Cambios en el Mercado de Pensiones. La perspectiva del Reino Unido” describiendo el sistema británico de pensiones, del cual dijo que “es sostenible porque tiene un coste bajo, el 5,4% del PIB, en relación a sistemas más generosos como el de Francia, Italia o España, aunque también necesita cambios”. El Reino Unido comparte con España el envejecimiento progresivo de su población lo que provocará que el sistema de pensiones “sea financiado cada vez por menos trabajadores”. En estos momentos el ratio en Gran Bretaña es de tres trabajadores para pagar a un jubilado y la previsión es que en 25 años sean sólo dos trabajadores, tal y como sucede en estos momentos en Japón. Ante esta perspectiva, el ponente indicó que “necesitamos un sector privado potente”.

Las soluciones para hacer frente a las necesidades de un país donde la esperanza de vida “aumentará mucho en los próximos 25 años” pasa por diferentes medidas, “alguna no muy popular”, como pueden ser aumentar los impuestos a los trabajadores, reducir pensiones de los jubilados o aumentar la edad de jubilación. Hodges destacó los “beneficios de una tasa plana”, en lugar de los dos niveles de aportaciones del trabajador a su futura pensión –un pago semanal y una aportación estatal en función de lo que gane-, lo cual crearía “una plataforma estable para el ahorro privado y más incentivos a ese ahorro”.

El experto en pensiones británico habló de la implantación en su país del sistema de pensiones de afiliación automática, introducido en octubre del 2012, según el cual, todas las personas que ganen 9.440 libras al año, quedan afiliadas automáticamente al sistema al que aportan el 8% de lo que cobran. “Este sistema es popular en Gran Bretaña porque afecta a todos los trabajadores. Ha tenido una buena aceptación pasando la afiliación del 61% al 83% en muy poco tiempo y borrándose solo un 9% de los trabajadores”, comentó Hodges, quien calcula que en 2018 “este experimento” tendrá 16 millones de afiliados.

La previsión del Gobierno británico en el caso de que en ese período de cinco años hasta 2018 se borrara un 30% de los afiliados a este sistema de pensiones prepagadas, “sería obligar a un ahorro obligatorio a sus trabajadores para tener pensiones en el sector privado”. Para finalizar su intervención, Dave Hodges se refirió a las prestaciones por discapacidad señalando que “hay que buscar un sistema lógico de filiación automática para la afiliación de estas personas a largo plazo”.

A continuación, Adelina Comas, Investigadora de la London School of Economics, recogió el testigo del comentario de Dave Hodges sobre la dependencia para seguir con el tema en su exposición sobre “La financiación de la dependencia: ¿hay potencial para la colaboración público-privada?”. Comas apuntó en la parte inicial que “seguro que tenemos que gastar más en dependencia en el futuro” y señaló como la “mejor arma” contra las dificultades económicas que puedan tener los enfermos dependientes “la reducción de la necesidad de dependencia trabajando en la prevención de enfermedades crónicas incluso presentando incentivos a estas iniciativas y centrándose en el gasto y en los resultados”.

A la pregunta de cómo financiar los recursos para estas personas, Comas destacó “los recursos para cuidadores informales, a los que hay que ayudar, potencia y proteger”, además del ahorro privado y las pensiones, los seguros privados, las bonificaciones fiscales por parte del sector público y los pagos hipotecados distribuidos según las contribuciones a la Seguridad Social. La experta en financiación para la dependencia reconoció que asegurar el riesgo de dependencia es “una buena idea”, a la vez que reconocía el poco éxito que este tipo de seguros está teniendo en España donde apenas hay 20.000 pólizas suscritas.

La incertidumbre sobre el número de personas en situación de dependencia y el coste que supone, el marco regulatorio poco claro y desfavorable, el alto coste de las primas, la miopía de las personas de la percepción del riesgo de poderse ver afectadas, las expectativas no realistas sobre la cobertura pública o la falta de confianza en las aseguradores, fueron apuntadas por esta experta como las principales “barreras” que hacen que las personas no suscriban las diferentes modalidades de seguros existentes.

Por último, José Antonio Iglesias, Vicepresidente del Área de Financiación de Servicios a las Personas de Edad&Vida y Director de Marketing y Desarrollo de Negocio de VidaCaixa, puso el colofón a la sesión desarrollando su ponencia sobre el “Posicionamiento de la Fundación Edad&Vida sobre la financiación de las personas mayores”. El ponente destacó en sus primeras palabra la necesidad de “generar espacios de reflexión, tanto del legislador como de la propia sociedad,” ante la perspectiva de que “en 10 años haya más pensionistas que cotizantes”, lo que hará que “nos tengamos que preparar individualmente” para complementar unas pensiones del Estado que “no supondrán un apoyo tan alto como hasta ahora”.

En este sentido, Iglesias señaló que “es complicado proyectar qué pasará con las pensiones. Irán subiendo pero con la desaceleración de su importe, las medias serán del 60% de cobertura y no del 80%. Y esa diferencia con lo que necesitará cada persona hay que cubrirla”.

Algunas de las ideas aportadas por el ponente para hacer frente a estas incertezas sobre el futuro de las pensiones fueron incentivar con exenciones fiscales la renta vitalicia, que considera “el producto idóneo para complementar ingresos”; un buen trato fiscal así como incentivar la licuación del patrimonio mobiliario; los planes de pensiones o incentivar un sistema de previsión social en forma de renta vitalicia o temporal de muy larga duración.

Noticia anteriorPróxima noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Send this to a friend