N105 | “El modelo tradicional de gestión de la movilidad debe evolucionar aprovechando las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías”

El año 2020 ha registrado la menor tasa de mortalidad en carretera en la historia. Un logro colectivo que no es ajeno a las excepcionales circunstancias vividas debido a la pandemia, y del cual hablamos con Susana Gómez, subdirectora adjunta de Vehículos de la DGT.

Un año tan atípico y difícil como 2020 ha dejado un dato muy positivo: la drástica reducción de las víctimas en accidentes de tráfico. ¿Se cumplen así los objetivos de la DGT?
Es cierto que hemos reducido la siniestralidad en las carreteras un 21% en este 2020 que acabamos de terminar, pero también lo es que no ha sido merito ni de la Administración ni de los conductores, sino del coronavirus que lo ha condicionado todo y que ha reducido la movilidad un 25%. Por tanto, aunque ha habido un descenso de 231 fallecidos, 870 personas siguen siendo muchas y tenemos que seguir trabajando para que en caso de accidente las consecuencias sean las mínimas.

¿Se puede aspirar a la cifra 0 de víctimas de accidentes?
Es la cifra referente con la que trabajamos y el sistema seguro que nos ayudará, al menos, a reducir en un 50% los fallecidos y heridos graves en accidente de tráfico, tal y como establecen los organismos europeos e internacionales. Sabemos que el factor humano está detrás de muchos de los accidentes, sabemos que los vehículos disponen de sistemas de ayuda a la conducción que ayudan a minimizar los errores humanos y sabemos que en las carreteras se pueden adoptar medidas que reduzcan la siniestralidad. Además los avances en la conectividad de vehículos, las medidas de reducción de velocidad en ciudades pueden ayudar también a reducir estas cifras.

Algunas voces critican el excesivo protagonismo de las medidas coercitivas en la estrategia de seguridad vial. Sin embargo, a la vista de los resultados, ¿hay otra opción?
El modelo tradicional de gestión de la movilidad debe evolucionar precisamente aprovechando las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías para ponerlas al servicio del conductor, ofreciéndole así información del tráfico en tiempo real a través de los smartphones o de los dispositivos embarcados en el vehículo. El uso del móvil al volante no está permitido, la utilidad radica en que su tecnología es una gran aliada, capaz de avisar al conductor, de manera anticipada de las posibles incidencias, de los diferentes eventos que suceden en la vía en tiempo real: las incidencias, las condiciones metereológicas adversas, la ejecución de obras en un punto kilométrico concreto, etc. En definitiva, se trata de informar, y ayudar al ciudadano a reducir los riesgos de sufrir un accidente, evitar un atasco o proteger a los usuarios más vulnerables.

Por definirlo de manera coloquial la nube de la DGT es la plataforma tecnológica que hará posible concentrar en la DGT toda la información que los conductores y proveedores de información quieran voluntariamente comunicar (por ejemplo apps de social drive, waze, nubes de las flotas de renting, carsharing, empresas de transporte, ayuntamientos, los fabricantes..). La “comunidad” enviará información en tiempo real a DGT de lo que sucede en la vía y en DGT se discriminará la información para difundirla solo a aquellos conductores a los que les pueda afectar de forma directa y que por supuesto quieran ser voluntariamente informados.

Una de las nuevas medidas presentadas este mes de enero incluye sanciones por importe de 600 euros por usar teléfonos móviles. ¿Esta causa de accidentes se había incrementado en el tiempo?
Es evidente que cuando se puso en marcha el Permiso por Puntos, el whatsapp y las redes sociales no habían llegado a nuestra vida y el uso del teléfono conduciendo se circunscribía al manos libres. Después de 12 años de esa norma y la entrada tan potente de estas redes ha hecho necesario una revisión para actualizar algunos de sus artículos. Las distracciones desde 2017 son la primera causa de siniestralidad, por delante de la velocidad y del alcohol. Por tanto y a la vista de los datos, la propuesta de modificación del anteproyecto de la Ley de Seguridad Vial se centra, en aumentar los puntos a detraer.

En los últimos años los vehículos de movilidad personal (VPM) han sido objeto de no pocas polémicas que ahora se acotan con la normativa antes mencionada. ¿Se había incrementado la siniestralidad relacionada con estos vehículos o se trata de una regulación preventiva?
La llegada de los vehículos de movilidad urbana nos presenta una enorme oportunidad, pues se trata de un medio óptimo para moverse por la ciudad de forma eficiente. La realidad nos está mostrando que su introducción en las grandes ciudades es imparable a través de plataformas digitales que permiten su uso compartido, así vemos en estos vehículos grandes ventajas, tales como trasladarse de un punto a otro de la ciudad de forma eficiente, sin contaminar, sin ocupar excesivo espacio público y a través de plataformas que permiten su uso compartido.

Teníamos la petición de muchos ayuntamientos para que la DGT diera una especie de paraguas legal con cobertura jurídica y eso es lo que hemos hecho. Hemos definido que son los vehículos de movilidad personal y hemos establecido tres principios básicos: no pueden circular por vías interurbanas ni por aceras; tienen una velocidad limitada y deberán disponer de un certificado de circulación. Esta primera fase, lleva a una segunda que con la experiencia acumulada los distintos interlocutores podamos abordar otras cuestiones relacionadas con estos vehículos: edad, prenda reflectante, uso o no de casco…

En este sentido, ¿se ha valorado la posibilidad de un seguro obligatorio para este tipo de vehículos?
Las empresas que se dedican al alquiler de este tipo de vehículos ya se les obliga a tener un seguro, así como aquellos que se dedican a actividad económica y turística, y en el caso de particulares, muchos de los seguros de casa o coche, incluyen el seguro de patinete, aun así, será una cuestión a abordar.

¿Está satisfecha la DGT con su relación con el sector asegurador?
Tenemos muy buena relación con el sector asegurador, trabajamos de la mano de UNESPA, con el Consorcio de Compensación de Seguros y con todas las instituciones y entidades relacionadas con el cumplimiento del seguro de responsabilidad civil obligatorio.

El seguro, y más concretamente los mediadores profesionales, ¿pueden contribuir a concienciar a la ciudadanía en cuestiones de seguridad vial?
La Seguridad vial es cosa de todos, así que cuanto más sumemos a ello, mayor movilidad segura tendremos todos.

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