N103 | Editorial: gracias y mil veces gracias

Encaramos el último trimestre del año con la pandemia condicionando todas las actividades y todas las conversaciones. Nunca hubiéramos imaginado hace ahora un año que nos tocara vivir una situación así tan solo unas pocas semanas después. Parecía algo de película pero, como hemos visto, es más real, cruel y complicada que cualquier ficción que veamos desde el sofá de casa.

Y, a pesar de todo, esta pandemia nos está dejando muchas lecciones que, sin duda, aplicaremos en nuestro día a día cuando todo esto haya pasado, que esperemos que sea muy pronto. En primer lugar, la extraordinaria capacidad de adaptación de todo el sector asegurador incluyendo, obviamente, a los mediadores profesionales. En todos los foros que tienen al seguro como protagonista, como es el caso de Forinvest, venimos escuchando, año tras año, las advertencias sobre la necesidad de acometer la transición tecnológica en toda la cadena de valor del seguro, tanto por exigencias del mercado como por pura lógica operativa y de productividad. Pues bien, esa transición se ha acelerado de una manera inusitada con la pandemia, hasta el punto de demostrar que estábamos más preparados de lo que nosotros mismos suponíamos. A veces, es una cuestión de autoconfianza.

Otro ejemplo que entronca con lo anteriormente dicho es la celebración de todo tipo de eventos y acciones formativas de manera telemática. En estas páginas encontrarán no pocos ejemplos tanto de los colegios de Alicante, Castellón y Valencia como de entidades y otras empresas que han puesto al mal tiempo buena cara y, con naturalidad, han migrado sus actividades al entorno online.

Sin embargo, echamos de menos el contacto humano, los abrazos, los besos y apretones de manos en este foro o en aquella celebración, los desayunos de trabajo o la pura celebración deportiva. Confiemos, no obstante, en la capacidad de la ciencia para poner a raya el virus, permitiéndonos así recuperar todo aquello que echamos tanto de menos.

En mi caso, además, tengo la amarga sensación de finalizar mi etapa como presidenta del Colegio Profesional de Mediadores de Seguros de Valencia coincidiendo con esta pandemia, sin la posibilidad de despedirme junto a toda mi junta por estos cinco maravillosos años de trabajo sin descanso, de ilusiones compartidas para hacer avanzar nuestra profesión. Algo que comparto con Eusebio, que también pone fin a su trayectoria como presidente del Colegio de Alicante, después de 13 años de ejercicio en los que ha logrado posicionar la institución como un referente en toda España. Más de una década de trabajo, en muchas ocasiones conjunto con Valencia y Castellón a través del consejo autonómico, que van a pasar a la historia del Colegio de Alicante con letras de oro.

Llegados a este punto solo puedo dar las gracias. Gracias por el apoyo, por la comprensión, por la complicidad, y también por las críticas que nos ayudan a mejorar. Gracias a las personas colegiadas, a las que desarrollan su trabajo administrativo en Alicante, Castellón y Valencia, a las administraciones y a las entidades aseguradoras, con las que tan buenas relaciones hemos mantenido, al igual que las asociaciones profesionales y las empresas colaboradoras.

Gracias también a las personas que toman el relevo desde el mes de enero: a Florentino Pastor en Alicante, a Jorge Benítez en Valencia y al nuevo equipo de Antonio Fabregat en Castellón. Nuestros colegios no pueden quedar en mejores manos, experimentadas y enamoradas de su trabajo y de lo que los Colegios significan.

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