N104 | Los riesgos emergentes del teletrabajo

Por Sergio Villar, CEO de SV Risk Consulting.

Las ventajas y desventajas del teletrabajo dependerán de la experiencia personal de cada individuo o empresa, según su actividad o tipo de trabajo, organización, infraestructura, etc.., pero a groso modo parece que cada uno de nosotros ya tenemos algunas ideas básicas sobre los beneficios y perjuicios del teletrabajo.

El aspecto más importante y evidente de trabajar desde casa es que no hay desplazamientos, redundando en menor probabilidad de sufrir accidentes de tráfico, menor gasto de carburante o transporte público, por no decir que desaparece el estrés derivado del tráfico de las grandes ciudades o del estrés que genera la obligación de llegar al trabajo a una hora determinada.

Esta nueva fórmula de trabajo nos proporciona una mejor o más libre disposición del tiempo de trabajo, que permite una mayor conciliación familiar y también al trabajar desde casa, existe un mayor tiempo de ocupación de la vivienda y desciende la probabilidad de robo o hurto. Pero ¿cuáles son los riesgos emergentes de este nuevo hábito laboral? Primero vamos a conocer qué necesidades tiene un teletrabajador para desempeñar su labor desde casa, tales como un ordenador, una línea de teléfono exclusiva de trabajo, servicio de conexión a internet, impresora, webcam, mobiliario de oficina con su mesa y silla adecuada para la jornada laboral, así como la elección de un sitio de la casa destinado al trabajo y su acondicionamiento ambiental, como la temperatura, la iluminación, etc…

Tenemos ya una primera idea clara, si damos mayor uso a la vivienda, hay mayor probabilidad de rotura o deterioro de los elementos que la componen porque hay más frecuencia de desgaste, y también se incrementan los gastos de suministro internet, electricidad, agua y gas.

Para evaluar los riesgos debemos identificarlos y clasificarlos, encontrando cuatro tipos principales a tener en cuenta en el ámbito del hogar y de donde pueden surgir oportunidades de aseguramiento a la hora de transferir el riesgo:

Riesgos Materiales: Desde el punto de vista asegurador, de momento, se puede producir un aumento del contenido del hogar desvirtuando los capitales originalmente contratados, ya que si sumamos todos los equipos y tecnología necesaria para teletrabajar puede subir un pico que la póliza no contempla originariamente, para lo que sería recomendable hacer una campaña de comunicación con los clientes asegurados para que actualicen su capital del contenido de uso profesional. Si por el contrario, los equipos son aportados por la empresa al trabajador, es necesario matizar que son bienes de terceros y no propios imputables al contenido habitual de la vivienda. Si tenemos un mayor número de equipos “conectados” a la red eléctrica de casa, se podría elevar el riesgo de incendio al verse sobrecargada la instalación eléctrica si esta es antigua o está defectuosa, para lo que podría potenciarse el uso de los “servicios del hogar” (que no garantías) que ofrecen muchas pólizas de manera gratuita y que de manera preventiva a la aseguradora también le conviene.

Riesgos Físicos de la salud, como los trastornos músculo-esqueléticos derivados de una deficiente o nula ergonomía en el trabajo doméstico, dolencias que afectan a los tendones, músculos, nervios y articulaciones, y se pueden manifestar son cervicalgias, dorsalgias, tendinitis, etc…Los factores que causan estos problemas pueden ser debidos en parte a un mobiliario inadecuado que provoca una postura incorrecta. La fatiga visual se deriva de una fijación prolongada de la vista que produce lagrimeo, escozor ocular y cefalea. El estrés en esta modalidad de trabajo, viene dado por el uso desmedido (hacer más horas de la cuenta) de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en el trabajo (internet, teléfono móvil, correo electrónico, videollamadas). Este estrés puede producir trastornos musculares, gastrointestinales, respiratorios, cardiovasculares, dermatológicos, trastornos del sueño, ansiedad y depresión. Es un buen momento para ofrecer seguros de salud completos que ayuden a prevenir y atajar estos problemas corporales derivados del trabajo en casa.

Riesgos Psíquicos derivados de la organización del trabajo, pues trabajar desde casa lleva consigo que el empleado trabaje aislado del resto de compañeros, y tenga contacto con su empresa de forma telemática, telefónica o videollamada, lo que puede provocar una serie de riesgos laborales de carácter psicosocial, dando lugar a diferentes patologías que pueden ser tratados a través de los seguros de salud, pero más importante la oferta de un buen seguro de defensa jurídica que pueda informar, orientar y ayudar al cliente, bien sea trabajador o empresa que se aprovecha de la coyuntura del teletrabajo y abusa de la otra parte.

Riesgos Informáticos derivados de un puesto de trabajo casero e improvisado, donde es probable que parte de la información de la empresa esté almacenada en un ordenador de casa (salvo que contemos con un equipo corporativo o trabajemos en la nube). En casa puedes sufrir cortes de energía, y si bien, en muchas empresas tienen sistemas SAI que proporcionan tiempo para guardar los archivos que se estén utilizando y apagar los ordenadores, casi ningún hogar cuenta con algo parecido por lo que podrías perder todo o parte del trabajo, aminorando el riesgo si se realizan copias de seguridad diarias automáticas o la mejor opción, aquellos que trabajan con escritorios remotos, utilizando los servidores propios de la empresa. Pero el mayor riesgo de este tipo son los ataques o virus informáticos, ya que al trabajar desde casa no se dispone de las mismas medidas de seguridad que en la oficina, por lo que hay que asegurarse de que el ordenador lleva incorporada toda la seguridad posible y descargar las últimas actualizaciones de software. Ahora más que nunca es un buen momento para exponer una autentica necesidad, real y palpable, los seguros de riesgos cibernéticos, que si bien nos sonaban hace unos años a ciencia ficción, los recientes acontecimientos de aseguradoras atacadas los han puesto de actualidad.

Se utiliza mucho en positivismo y discursos motivacionales que la palabra china “crisis” representa “riesgo” y “oportunidad” en sí mismo, aunque más bien desde el punto de vista estricto de la filología significa “punto crucial o crítico”, pero en cualquier caso podemos identificar las amenazas o debilidades, de manera que de ahí puedan surgir oportunidades y fortalezas, tales y como las que estamos viviendo actualmente en este “punto crucial” de la historia que pone a prueba a toda la humanidad, en el que debemos aprender y adaptarnos con rapidez para sobrevivir desde un punto de vista empresarial o profesional (pues la tecnología y digitalización han acelerado su proceso de integración global en todo lo que hacemos) y depende de nosotros que lo hagamos con responsabilidad y valores éticos, para que esta evolución acelerada y casi impuesta no se vuelva contra nosotros.

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