N107 | Sanidad privada: un complemento esencial de la pública

José M. Diago es diplomado en seguros y director de zona de Mutua Universal. Además, es profesor del Curso Superior de Seguros de Alicante, impartiendo la asignatura de Seguros de Personas, y en este artículo subraya el carácter complementario de la sanidad privada.

Una de las principales razones que conducen a un particular a contratar un seguro de salud, radica en la posibilidad de acceso inmediato a profesionales sanitarios médicos, fisios, especialistas, pruebas diagnósticas, etc., pero en el pasado 2020, se han acrecentado estas razones. Según ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones), en el año 2020, en una situación especialmente difícil para la sanidad pública, la contratación de pólizas de seguro de salud ha tenido el mayor crecimiento de los últimos años, rozando el 5%, y formalizando 470.000.- nuevos seguros de salud.

La pandemia por Covid-19 ha convulsionado y colapsado el sistema sanitario de nuestro país y, como reacción a ello, tanto las aseguradoras como las empresas de la sanidad privada han hecho un gran esfuerzo para poder hacer frente a la extremadamente difícil situación sociosanitaria con la saturación absoluta de los Servicios Públicos de Salud de las diferentes Comunidades Autónomas. Estos servicios públicos de salud se han visto obligados a restringir o anular toda consulta no esencial, mientras que la sanidad privada ha visto incrementada, en muchos casos exponencialmente, las consultas presenciales para dar salida a la demanda de la población, tanto a nivel privado como a través de sus seguros de salud.

Por todo ello, la sanidad privada ha adaptado su actividad asistencial y hospitalaria a los protocolos Covid-19, con estrictas medidas de seguridad para evitar contagios y, asumiendo los elevados costes que esto conlleva.

  • Limitación de aforos en consultas, realizando una gestión de citas más eficiente para respetar estos aforos.
  • Estrictos protocolos de limpieza, desinfección de salas, equipos, aparataje e instrumentos, que ha supuesto incrementos de tiempos en consultas y pruebas diagnósticas, alargando horarios.

También han desarrollado una serie de iniciativas tecnológicas y digitales para mejorar su oferta de servicios adaptándose en todo momento a la compleja situación en que la Covid-19 nos tiene inmersos:

  • Servicios de telemedicina.
  • Recetas electrónicas, para evitar trasladarse a la consulta.
  • Videollamada para presentar al paciente el resultado de la prueba diagnóstica que le han realizado (la prueba se la remiten por correo electrónico).
  • Video-consultas (aunque los pacientes aún prefieren la consulta presencial).

Por su parte, las aseguradoras del ramo de Salud, aún teniendo en los condicionados generales excluida la cobertura de pandemias, han asumido la Covid-19 como gestión suya, incluyendo los gastos sanitarios que ésta conlleva dentro de las coberturas del asegurado, y, además, han incluido pruebas como, por ejemplo, los test de detección de la Covid-19 sin necesidad de receta médica, facilitando así el acceso a las mismas.

El esfuerzo de las aseguradoras se ha dirigido no solo a la atención en consultas y hospitalizaciones, sino también al desarrollo interno en tecnología y digitalización, tanto para evitar desplazamientos de clientes a las instalaciones:

  • Potenciando sus páginas web, ofreciendo más servicios a través de ellas (autorizaciones, etc.).
  • Desarrollando apps para los asegurados con servicios que antes no tenían.
  • Campañas de promociones de salud.
  • Consultas telemáticas.
  • así como, para evitar la exposición de sus propios empleados, implantando el teletrabajo en un porcentaje muy elevado de sus trabajadores, que a día de hoy, aún reducido, se mantiene.

El sector asegurador ha demostrado una implicación absoluta con sus asegurados que la sociedad debe tener presente, implicación que se demostró sobradamente cuando la patronal del sector UNESPA (Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras) en abril de 2020 suscribió, asumiendo el coste de 38 millones de euros, una póliza de seguro de vida y subsidio para todos los sanitarios españoles, tanto del sector público como privado.

Este artículo no hubiera sido posible sin la colaboración de Francisco Tobías (DKV), Álvaro Bernabeu (Sanitas), Pedro Llorca (Asisa), Adolfo Lagunas (Salus), Gerson Morales (IMED), Ana Llorca (Vithas) y Framcisco Fiestras (Quirón Salud).

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