N91 | El futuro de las pensiones: en busca de la sostenibilidad

España, al igual que los países de su entorno, se encuentra en fase de redefinir y ajustar su sistema de previsión a las nuevas realidades. Para ello se han marcado algunos retos importantes como es una población con una fuerte tendencia al envejecimiento nos lleva a estructuras sociales con más beneficiarios de prestaciones (fundamentalmente pensiones y en relación directa gasto sanitario) y menos contribuyentes que con sus cotizaciones sostienen el sistema.

Otra dificultad añadida en el caso de España es la alta tasa de desempleo que existe y que, según pasan los años, tiende a convertirse en estructural. Como consecuencia, desciende el número de cotizante y tensiona las cuentas públicas al incrementar el número de perceptores de prestaciones, en este caso relacionadas con el desempleo.

El factor de sostenibilidad es uno de los ejes fundamentales de la reforma de las pensiones en España que se aplicará partir del año 2019. Este factor añade dos nuevas variables al cálculo de la pensión como son: la edad de jubilación, los años cotizados, la cuantía cotizada, etc. Desde su entrada en vigor, se tendrán en cuenta a la hora de calcular la primera pensión de jubilación de los nuevos jubilados y su esperanza de vida en dicho momento. A esto se le conoce como factor de equidad intergeneracional y es la primera variable, aunque estará sujeta a revisión cada 5 años por la FEI en función de la evolución de la esperanza de vida.

Hay que tener en cuenta que tanto en España como en países de nuestro entorno la esperanza de vida ha aumentado considerablemente y se estima que lo siga haciendo, por ello el objetivo fundamental es que los jubilados perciban a igual contribución durante la etapa como cotizantes, el mismo importe vía pensión pública de jubilación como jubilados.
Como la esperanza de vida cada vez es mayor, se prevé que los futuros jubilados viviremos de manera parecida a los actuales jubilados. Por tanto, sus derechos cotizados durante la etapa activa deberían repartirse durante un número mayor de años, aunque de manera global recibirán de manera equivalente a los jubilados actuales, la cuantía mensual será más reducida. Es decir, se cobrará menos al mes pero durante más años.

Será necesario esperar a la evolución definitiva de la esperanza de vida en 2019 (en ese año se tomarán como referencia el lustro 2013-2017, dejando un año de margen, 2018, para contar con datos cerrados) para tener cálculos precisos, pero se estima que en el primer año de aplicación, esta variable supondría un descuento en la pensión del 0,57%. Por tanto, un pensionista que se jubilara en 2018 y cobrara una pensión de 1.000 euros, pasaría a cobrar 994,3 euros si lo hiciera en 2019.

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