N92 | Seguro hogar VS seguro comunitario

Para evitar la existencia de duplicidades o exclusiones de aspectos esenciales, la figura del mediador es imprescindible para una correcta contratación. El objetivo principal debe ser que el seguro comunitario sea una prolongación del de hogar y para esto debemos conocer ambas pólizas y tener clara la configuración jurídica de la Comunidad de Propietarios, en especial, lo que se considera en la misma como elementos comunes o privativos. El escenario ideal sería la contratación de ambas pólizas con la misma aseguradora.
Como en todos los seguros debe tenerse especial cuidado con las cláusulas limitativas de derechos que serían aquellas que restringen, condicionan o modifican el derecho del asegurado a la indemnización en cuanto se ha producido el riesgo objeto del seguro (es decir, la cobertura que tiene contratada con carácter general). Para la validez de cláusulas deben destacarse de forma especial para que no pase desapercibida para el tomador y estar expresamente firmadas.

Otra circunstancia que puede añadir más confusión a la hora de gestionar un siniestro sería el arrendamiento de la vivienda con la contratación también de seguro por parte del inquilino, ya que pueden confluir tres pólizas diferentes para un mismo siniestro.

El siniestro más habitual en el ámbito de ambos tipos de seguros es el de daños por agua y con un alto grado de conflictividad por la indicada existencia de diferentes pólizas, excusa perfecta para determinadas aseguradoras para intentar evitar el pago.

Resulta imprescindible en estos siniestros conocer con exactitud dónde se ha producido u originado el siniestro, para lo que el profesional que acuda a la reparación/peritación deberá reflejar la ubicación exacta donde se ha producido la rotura o fuga que ha causado los daños o desperfectos. Una vez localizada la causa habrá que determinar si estamos ante un elemento común de la Comunidad de Propietarios o de un elemento privativo de la vivienda particular.

En caso de duda, debemos acudir al Título Constitutivo de la Comunidad de Propietarios, normalmente en poder del Administrador y, en caso contrario, al Registro de la Propiedad en el que constará inscrito. Normalmente dicho Título despejará la posible duda. Debe tenerse en cuenta que todo lo que no esté descrito en dicho Título como elemento privativo se presume que es elemento común. Y si aun así no podemos aclarar su categoría jurídica, podemos acudir tanto al art. 396 del Código Civil donde se recoge un listado de los elementos considerados como comunes del edificio como al art. 3 de la Ley de Propiedad Horizontal que precisa algo más su diferenciación.

Otro punto de fricción en determinadas pólizas comunitarias sería la limitación de la condición de tercero a los propietarios de las viviendas por lo que no quedarían protegidos por la cobertura de responsabilidad civil en caso de fuga en una instalación comunitaria que afecte a las viviendas particulares, por lo que debería evitarse este tipo de pólizas o aseguradoras.
También debe tenerse en cuenta a la hora de concertar el seguro comunitario si en la Comunidad hay algún empleado (portero, conserje, jardinero, …) para incluir la responsabilidad civil patronal para los casos de accidente laboral de dichos empleados.

Cuando la vivienda está arrendada debería incluirse en las condiciones particulares que la vivienda está en régimen de alquiler y que el inquilino tiene la consideración de asegurado y no de tercero.

Así, si se le considera asegurado tendrá cobertura para el supuesto de daños provocados a terceros por la garantía de responsabilidad civil. Si por el contrario, el inquilino (o los que convivan con él) es considerado tercero lo normal es que no tenga esa cobertura, por lo que la aseguradora indemnizará al propietario pero luego repetirá frente al inquilino. Por tanto, para el supuesto de que no exista póliza contratada directamente por el inquilino sería recomendable que el asegurador incluyera una cláusula expresa de no subrogación de daños frente al inquilino.
Por tanto, en conclusión, sería recomendable en este tipo de seguros analizar el condicionado de las pólizas comunitarias y de hogar para evitar duplicidades; tener en cuenta las cláusulas limitativas; que se contraten ambas con la misma aseguradora si fuera posible; que el inquilino tenga su propia póliza y, en caso, contrario que en la póliza de hogar del propietario bien tenga la consideración de asegurado bien haya renuncia expresa de no subrogación de daños frente al inquilino por la aseguradora.

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