N93 | Castellfort: entre montañas

En lo alto de un espolón rocoso se encuentra ubicado Castellfort. Su relieve está formado por bancales que rodean las laderas y que conforman unas paredes naturales de piedra en seco que delimitan su territorio. Otro de los factores naturales que ha marcado la tendencia de este pueblo son las ramblas de La Canà y Celumbres que rodean y cruzan su término municipal.

Por su localización, a más de 1.180 metros sobre el nivel del mar, se considera la zona más fría de la Comunidad Valenciana ya que llega a temperaturas de -10ºC durante el invierno y que corresponde con las temperaturas mínimas de la comunidad. El pequeño municipio, que está ubicado en la comarca de Els Ports de Morella, cuenta apenas con 200 habitantes, aunque su atractivo turístico aumenta el interés de los visitantes por conocer el patrimonio histórico y natural.

Los primeros asentamientos datan de la época romana, aunque no se ha conservado ninguna muestra de su presencia. Más tarde, sería ocupado por los árabes que fortificaron el castillo. La fortificación fue la última zona de la reconquista de Blasco de Alagón en el Maestrazgo. El municipio fue escenario de diversas batallas que caracterizan su patrimonio, como la fortificación de las murallas y el castillo durante los siglos XIV y XV, por su difícil acceso y su orografía se convirtió en la zona más segura del territorio durante la época. En 1691 alcanzó su independencia del municipio de Morella, ya que era considerada una aldea dependiente de esta población.

Dentro del casco urbano se encuentra la iglesia parroquial (1725-1734) de portada barroca e interior neorenacentista. Esta se construyó sobre la anterior iglesia de estilo gótico, pero de menores dimensiones y de la que se puede disfrutar de los restos de un retablo en una de las paredes exteriores. Conocida como la iglesia parroquial de la Asunción de María, destaca por su imaginería tallada en el pórtico y por su torre del campanario.

La ventana del mirador también se encuentra en la plaza del ayuntamiento y permite divisar todo el paraje que rodea al espolón. La Cofradía de Sant Antoni Abad, del siglo XVI, y los porches, de los siglos XVII y XVIII que antiguamente servían como lonja comercial, también se ubican en esta plaza.

La ermita de Sant Pere es una iglesia de grandes dimensiones, situada en el punto más alto de la población (1.282 metros). Se trata de una construcción que data de entre los siglos XIII y XIV, aunque posee una hospedería del siglo XVII. La iglesia es de estilo románico de transición y gótico y es una de las más antiguas de la provincia de Castellón. Destaca su importancia como destino de peregrinación que comenzaba en Catí, municipio castellonense, y que comenzó en los tiempos de dominación musulmana, más tarde el cristianismo mantendría esta tradición.

Otro de los edificios religiosos más importantes del municipio es la ermita de Santa Lucía. Esta masía está formada por un conjunto de edificios. En el interior se conserva un laberinto de doce calles que serviría como un ritual de las peregrinaciones. La iglesia se encuentra a cuatro kilómetros del núcleo de Castellfort, aunque hay habilitada una ruta que permite acceder tanto a la ermita de Santa Lucía como a la de Sant Pere con una duración del recorrido de tres horas.

A cinco kilómetros de la población y en dirección a Ares del Maestrazgo se encuentra el santuario La Mare de Deu de la Font, formado por la iglesia, la hospedería, las caballerizas y la Sala Pintada que alberga unas pinturas en blanco y negro de gran valor. A pesar de que data del siglo XVII, en el siglo XV ya existía una capilla con una imagen de la virgen.

Castellfort posee diferentes rutas que permiten disfrutar de su patrimonio natural, como aquellas que pasan por la rambla Celumbres y que posibilitan el paso por el cauce y la contemplación de las formaciones rocosas. Otras rutas permiten el acceso a los edificios de interés del municipio, aunque integran el valor de la naturaleza en los recorridos. Además, se adaptan a diferentes niveles de dificultad y duración para facilitar el acceso a todos los visitantes.

El terreno ha permitido la conservación del paraje natural en buen estado, aunque algunas especies se encuentran actualmente amenazadas. A lo largo de las laderas del municipio se puede disfrutar de grandes extensiones de pinos y carrascas. Además, destacan las especies de flora endémica como la boca de dragón blanca, el rabo de gato o el tomillo borde. En cuanto a la fauna, la mayor parte de las especies son aves, destaca la presencia del águila real o el chotacabras europeo. Otras especies comunes en la zona son el tejón, la ardilla roja, la cabra pirenaica o el gato salvaje.

La gastronomía de Castellfort es propia de las localidades de montaña, por lo que la carne es un elemento indispensable. Destacan las morcillas, chorizos, longanizas y los tradicionales “bolos”. Los postres típicos son los pastelitos de calabaza y las coquetes.

Noticia anteriorPróxima noticia

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Send this to a friend