N93 | Patinetes eléctricos y su regulación

Alfredo Barber
Abogado. Beneyto Despacho Jurídico

Factores como la sostenibilidad, el uso de las nuevas tecnologías o el ahorro económico ha aumentado la adquisición de este tipo de vehículos. Además la pasada festividad posicionó a estos aparatos eléctricos como uno los productos estrella entre las compras navideñas.

En ciudades como Valencia, el tamaño, el buen clima de la ciudad, el perfil plano de la mayoría de sus calzadas y, especialmente, el aumento de carriles bici y ciclocalles (los cuales conectan gran parte de la ciudad) han multiplicado aún más si cabe el uso de estos VMP, siendo a día de hoy los protagonistas absolutos de la movilidad de nuestras ciudades.

No obstante sería imprudente obviar el riesgo y peligro real que implica la utilización de estos dispositivos en nuestras calles, principalmente con respecto a los peatones pero también sobre la integridad física del usuario que lo conduce. Sin ir más lejos; el pasado mes de agosto de 2018 se produjo el primer atropello con resultado fatídico, en el que una anciana fue arrollada por dos jóvenes que circulaban con un patinete eléctrico a poco más de 30 km/h (en Esplugues de Llobregat –Barcelona-), siendo éste un ejemplo claro del riesgo real existente.

Esta nueva situación ha puesto en alerta a las autoridades pero a día de hoy aún no tenemos una norma a nivel estatal que unifique su regulación en todo el territorio, si bien se ha encomendado a la Administración local (a los ayuntamientos) la facultad de establecer sus propias normas en esta materia.

La Dirección General de Tráfico y el Ministerio del Interior, aprovechando la reforma de la futura Ley de Seguridad Vial, están trabajando para homogeneizar las normativas municipales en este aspecto. Además, según la última información que tenemos (por comparecencias públicas de representantes de la DGT y del actual ministro del interior), desde el gobierno se está estudiando la posibilidad de implantar la obligatoriedad de tener contratado un seguro para todos los propietarios de patinetes eléctricos.

La DGT elaboró en el año 2016 una circular informativa sin efecto normativo (Instrucción n.º 16.V-124), la cual establece los criterios a seguir en esta clase de vehículos (especialmente su tipología por pesos y velocidades).

La referida Instrucción de 2016, en cuanto al aseguramiento de los VMP no establece la obligación de tener suscrito un seguro, al no tener esta clase de dispositivos la consideración de vehículos de motor (en atención al RD 1507/2008 de 12 de septiembre). Esta propuesta no obstante, alentando a los usuarios y propietarios a tener asegurado estos aparatos, refiere en su criterio Cuarto a la posibilidad de contratar de manera voluntaria una póliza en los términos establecidos en la legislación general de seguros.

Las pautas contenidas en la citada Instrucción han servido de apoyo para la normativa municipal que está hoy vigente en ciudades como Madrid (Ordenanza de Movilidad Sostenible, que denomina a estos dispositivos “Vehículos de Movilidad Urbana”) o Barcelona (Ordenanza de Circulación de Peatones y Vehículos, siendo ésta una de las pioneras en regular el uso de los VMP).

Estas ciudades requieren, a través de su normativa de movilidad y circulación, que las empresas cuya actividad sea la explotación económica de los VMP (empresas de alquiler) cuenten con un seguro de responsabilidad civil obligatoria que cubra posibles daños a terceros y daños al patrimonio municipal.

En el caso de Valencia, el pasado mes de octubre de 2018 el ayuntamiento presentó el borrador de la nueva ordenanza municipal (actualmente todavía está en periodo de alegaciones) la cual regula su circulación y medidas de seguridad (por dónde circular, a qué velocidad, distancias de seguridad, uso de chaleco y casco, edad, luces, timbre, etc.) en función de la potencia del dispositivo. Por otro lado este proyecto de momento no establece la obligación de contratar un seguro, aunque recomendará su contratación para bicicletas y patinetes.

Según los datos que tenemos a fecha de hoy, observamos que Valencia será menos restrictiva en este sentido que Madrid o Barcelona, e incluso más flexible que ciudades de la propia Comunitat, como es el caso de Gandía o Denia.

Llegados a este punto debemos resaltar la importancia de tener asegurado este tipo de dispositivos de motor eléctrico. Desde un punto de vista jurídico nuestro Código Civil (al tenor de su art. 1.902) establece que cualquier ciudadano debe responder por los daños que pueda ocasionar. Por tanto tendríamos un punto de partida para recomendar la contratación de un seguro de Responsabilidad Civil personal; si el propietario o usuario del patinete eléctrico no tiene suscrito un seguro de RC, en caso de tener un accidente y ser él el responsable, deberá acarrear con los daños causados (ya sea contra un peatón, contra otro vehículo, etc.).

Alguno de estos dispositivos pueden alcanzar incluso los 30km/h, siendo ésta una velocidad más que considerable para provocar lesiones importantes en caso de impactar contra un peatón. Si el conductor de un patinete atropella a una persona puede responder con su patrimonio tanto por los daños materiales (que pudiera causar sobre las cosas del perjudicado) como por las lesiones sufridas por éste y las posibles secuelas generadas, además de tener que indemnizar por el lucro cesante o daño patrimonial que le hubiera provocado (por ejemplo, la pérdida económica que le ha supuesto a un autónomo no poder ir a su trabajo en un periodo de tiempo determinado a consecuencia del siniestro).

Por otro lado una alternativa interesante sería incluir una cláusula de Responsabilidad Civil familiar en el seguro de Hogar, la cual garantice los daños ocasionados a terceros, en caso de que el responsable sea una persona que conviva dentro del domicilio familiar y dependa económicamente del asegurado.

Por último también sería recomendable la contratación de una cobertura de Asistencia Médica que garantice la integridad física del propio usuario para el caso de que sufra un accidente circulando con el patinete.

En definitiva, siendo una realidad que los VMP han llegado para quedarse e integrarse en la movilidad de nuestras ciudades y que nuestro ordenamiento jurídico todavía no regula al unísono la circulación de estos vehículos; en primer lugar se deberá analizar la ordenanza municipal que regule su circulación y, en caso de no requerirse la suscripción de un seguro para estos vehículos, deberá concienciarse a los propietarios y usuarios del riesgo real que implica su conducción, recomendando la contratación de una póliza de Responsabilidad Civil que, al menos, garantice los daños personales y materiales que pudiera ocasionarse a terceros.

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