N94 | El seguro de viaje, una oportunidad de negocio para los mediadores de seguros

Juan Manuel Gracia
Abogado, Área Jurídico Procesal de Mompó Abogados

Cada vez son más frecuentes los desplazamientos por motivos personales o laborales, con lo que los seguros de viaje puede ser una cuota de mercado en el que el profesional de la mediación pueda volcar sus esfuerzos con el objeto de captar nuevas oportunidades de negocio, máxime cuando aproximadamente solo el 20% de los viajeros se protegen frente a cualquier incidencia que pudiera causarle derivado del mismo.

Pero no solo debe ser el objetivo que el cliente contrate el seguro, sino que se debe enfocar a la fidelización del mismo proporcionándole un asesoramiento adecuado y concertando un seguro acorde con sus necesidades, pues señalamos a los efectos oportunos que no todos los seguros de viaje son iguales, ya que dependerá de las coberturas que se contraten, siendo el contenido de póliza de seguro el que determine el riesgo cubierto, tal y como establece en el art. 1 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro al indicar que el contrato de seguro es aquel por el que el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas. Al respecto también se debe comprobar que los siniestros no queden cubiertos por otros seguros que tenga el cliente, a los efectos de no caer en la figura del denominado sobreseguro y que el cliente realice un gasto no necesario al estar cubierto, con lo que se estaría ante un mal asesoramiento que podría perjudicar al mediador más que crear una oportunidad.

Con el objeto de dar cobertura a las posibles necesidades del cliente, la póliza de seguros a contratar debe tener cuatro coberturas básicas, si bien respecto de ellas se deben realizar algunas precisiones con el objeto de dar un buen asesoramiento:

A) Asistencia sanitaria. La misma da cobertura a una asistencia médica de calidad en caso de ser necesaria. Ahora bien debemos asesorar al tomador que dicha cobertura es necesaria cuando se viaje a países que no están cubiertos por la llamada Tarjeta Sanitaria Europea. Dicha tarjeta es individual y certifica el derecho de su titular a recibir las prestaciones sanitarias que sean necesarias desde un punto de vista médico durante una estancia temporal en cualquiera de los países integrantes de la UE, del Espacio Económico Europeo y Suiza. En consecuencia, debe tener en consideración el destino del tomador y la necesidad de contratar o no la asistencia sanitaria. En consecuencia dicha cobertura será necesaria y útil cuando se viaje a países extranjeros que no pertenezcan a los espacios territoriales señalados anteriormente.

B) Repatriación. Dicha cobertura ha de contratarse cuando el cliente viaje al extranjero. Cubre la necesidad de repatriación tras una asistencia sanitaria en el extranjero, cubriendo los gastos que impliquen el desplazamiento en fechas diferentes a las previstas, además generalmente cubre el desplazamiento de un familiar. Estos gastos no quedan cubiertos con la tarjeta de la seguridad social, con lo que la contratación de dicha cláusula podría ser conveniente al tomador independientemente de donde se traslade.

C) Cancelación viaje. Conviene asesorar adecuadamente al cliente para que contrate un seguro que cubra las circunstancias excepcionales o peculiares características del viaje, puesto que no es lo mismo viajar en avión que en crucero, o que sea un viaje de relax o de prácticas deportivas como el esquí, que tiene unas características especiales. Por ejemplo en el caso de la cancelación de un vuelo, la cual se produce cuando el avión no sale del aeropuerto inicial o queda interrumpido el mismo durante el trayecto y la compañía incumple su parte del contrato de transporte, se debe indemnizar al cliente de los gastos de manutención o alimento, salvo que demuestre que la incidencia se debió a “circunstancias excepcionales” o si se informa de la cancelación con la antelación suficiente, lo que se debe tener en consideración a la hora de dar cobertura a dichas contingencias. En el caso de realizar un viaje para practicar deportes extremos, se debe cubrir la circunstancia que se tenga que cancelar el viaje por no poder realizar tales prácticas deportivas.

D) Pérdida de maletas. En el caso de realizar el viaje mediante vuelos, ya sean nacionales o internacionales, se debe dar cobertura a la circunstancia que las maletas no aparezcan en el “bagagge claim” del aeropuerto. En caso de pérdida o retraso de entrega del equipaje el perjudicado debe presentar una reclamación por escrito a la que debe adjuntar una copia del PIR (Parte Irregularidad equipaje), señalando que el convenio de Montreal establece límites máximos de responsabilidad con las compensaciones que en cada caso procedan. Función del mediador es buscar la necesidad del cliente en contratar un seguro que le proteja por daños o pérdidas del equipaje, le localice el equipaje el equipaje lo más pronto posible, le proporcione cobertura a los productos de primera necesidad, asegure documentos u otros objetos de valor.

En conclusión el seguro de viaje ha de ser considerado como un nicho de mercado a explotar por el mediador de seguros, ofreciendo un asesoramiento adecuado al cliente/tomador con el objeto de satisfacer sus necesidades tanto en sus desplazamiento por España como al extranjero, y recordando que se puede ofrecer tanto un seguro para un viaje concreto como un seguro para viajes en un determinado periodo de tiempo.

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