Santa Pola, más que mar

sta_polaSituada en la comarca del Baix Vinalopó, a tan sólo 20 kilómetros de la ciudad de Alicante, Santa Pola destaca por sus playas, sus salinas, su importante patrimonio artístico y su gastronomía. Su clima y ubicación nos permite practicar senderismo, cicloturismo o parapente, así como windsurf, kitesurf, vela, natación y submarinismo. Un destino turístico estival que también resulta muy atractivo para una escapada de fin de semana.

La población se levanta entre dos parajes naturales de gran belleza, el Parque Natural de las Salinas y el Cabo de Santa Pola. En la costa que une la población con las Salinas abundan las playas como El Pinet, La Gola, Tamarit, Lisa o Gran Playa, la costa del cabo es accidentada, con pequeñas calas. Frente al cabo, a menos de tres millas marítimas, se encuentra la Isla de Tabarca, que pertenece a la ciudad de Alicante.

Los orígenes de Santa Pola se remontan al Paleolítico Superior y Eneolítico, tal y como lo demuestran las pinturas y materiales hallados en las cuevas de las Teresitas y de las Arañas del Carabassí. Del siglo IV a.C. data un poblado ibérico situado en la desembocadura del río Vinalopó.

Además de sus playas, la localidad y su término nos ofrecen muchos atractivos. Los amantes de la naturaleza no deben dejar de visitar el Parque Natural de las Salinas, cuyo origen se encuentra en la Albufera de Elche. Junto a la explotación salinera, encontramos parajes de gran riqueza faunística. Es fácil localizar flamencos y cigüeñuelas. El Parque cuenta con un centro de información y el Museo de la Sal.

Santa Pola cuenta también con un interesante patrimonio arquitectónico, donde sobresale el Castillo- Fortaleza, construido en 1557 y de estilo renacentista. Actualmente alberga los museos del Mar y de la Pesca, la Capilla de la Virgen del Loreto y la sala Municipal de Exposiciones. Tampoco debemos dejar de visitar las cuatro torres vigía (Tamarit, Escaletes, Atalayola y Carabassí), construidas en siglo XVI. El faro, instalado en 1858, se encuentra sobre la antigua torre de Atalayola, en el Cabo de Santa Pola, sobre un espectacular acantilado.

Muy cerca del casco urbano encontramos el Molino de la Calera, un molino de viento construido en 1771, y el conjunto de los Aljibes de Massapà, construidos en el siglo XVIII para abastecer de agua a la población. En la zona del Palmeral hallamos una antigua villa romana y los restos del antiguo Portus Illicitanus.

Los amantes de la buena mesa pueden disfrutar de un exquisita gastronomía marinera. No debemos dejar de probar el arroz a banda, el bollitori o gazpacho de mero, la caldereta de langosta y el caldero de pescado.

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